5 maneras de convertirse en un mejor lector

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La lengua y la alfabetización se encuentran entre los mayores inventos de la humanidad. Evolucionando e incluso muriendo a lo largo de la historia de la humanidad, las lenguas son un reflejo de nuestras actitudes culturales y sociales.

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Hoy en día, rodeados por las redes sociales, la televisión, el cine, las vallas publicitarias y, por supuesto, los libros, la capacidad de leer y escribir es crucial para formar una identidad y expresar los propios sentimientos.

La mayoría de los seres humanos adquieren el lenguaje en la primera infancia y hablan con fluidez cuando tienen unos tres años, pero nuestra continua relación con el lenguaje da forma y sentido a nuestras vidas. Aquí tienes 5 maneras de convertirte en un mejor lector.

Tómatelo con calma

Muchos lectores creen que leen demasiado despacio, sobre todo en comparación con los demás, pero lo cierto es que cuanto más rápido se lee, menos posibilidades hay de comprender plenamente lo que se lee. Los mejores lectores son flexibles -disminuyen la velocidad cuando es necesario, especialmente si los conceptos importantes o las palabras desconocidas están muy agrupadas- y siempre tienen un diccionario a mano.

Si llegas al final de un párrafo y te das cuenta de que no has asimilado nada de la información, no dudes en releer el pasaje. La lectura es un proceso que dura toda la vida: aprender a leer de cerca y despacio te ayudará a ser más rápido con el tiempo sin perderte nada.

Lee en voz alta

Cuando el ser humano empezó a leer palabras escritas, no era habitual leer en silencio. Aunque generalmente es inapropiado para los viajeros o para los aventureros nocturnos, leer en voz alta es una de las mejores maneras de mejorar su capacidad de lectura. Puede que te sientas tonto leyéndole a tu gato (o a nadie en absoluto), pero una vez que cojas el ritmo de la voz del autor, empezarás a leer con más precisión y con una mejor expresión vocal. Prueba a escuchar al autor leyendo su propia obra: te sorprenderá ver la claridad con la que se transmite a la página.

Siéntelo

¿Recuerdas el primer escrito que te transportó a otro mundo? Uno de los momentos más poderosos en la vida de un lector joven y fluido es aprender a entrar en la vida de héroes y heroínas imaginados. Las sutilezas del lenguaje y la perspectiva se convierten en potentes pistas de significados subyacentes más profundos, y son fáciles de pasar por alto incluso para los lectores más experimentados.

Mientras lees, deja que el lenguaje te marque el ritmo, haz una pausa en los gestos y diálogos importantes y deja que las ideas sorprendentes se cocinen a fuego lento. En poco tiempo, estarás apreciando las novelas como un buen vino.

Escribe

Escribir y leer van de la mano: cómo y qué lees afecta a cómo y qué escribes, y los mejores lectores suelen ser los mejores escritores. Pero, aunque se puede aprender mucho de las lecturas repetidas y cercanas, hay muchos placeres secretos del lenguaje que sólo pueden experimentarse mediante la práctica de la escritura.

Por eso, a algunos autores se les llama «escritores de escritores»; existe otro nivel de significado y de apreciación intensa para aquellos que crean en lugar de limitarse a observar. Intenta escribir todos los días durante un mes; nunca volverás a leer igual.

Cuéntaselo a tus amigos

Toda la literatura es esencialmente la comunicación de la voz interior de un individuo a un público. Aunque el último deseo de Franz Kafka fue que todas sus obras -escritas en la oscuridad, a menudo a altas horas de la noche, y en su mayoría inéditas- fueran quemadas, ¿no nos alegramos de que su amigo, Max Brod, no le hiciera caso?

Hay algo mágico en compartir libros con amigos o con un club de lectura. Es una buena manera de ver el mundo desde los ojos de otra persona y, en el proceso, examinar críticamente tu propia reacción a lo que estás leyendo.